EL SISTEMA LINFÁTICO

El sistema linfático es fundamental para mantener nuestro cuerpo sano, es una parte principal del sistema inmunitario dado que interviene en la defensa contra las infecciones y mantiene equilibrados los fluidos corporales.

 A continuación hablaremos sobre qué es el sistema linfático, cuáles son sus funciones, qué órganos y tejidos lo componen, la linfa y de las enfermedades derivadas de su mal funcionamiento.

¡Comencemos!

¿QUÉ ES EL SISTEMA LINFÁTICO?

 El sistema linfático o linfoide es una extensa red de vasos, tejidos y órganos que ayudan a nuestro cuerpo a eliminar toxinas, desechos u otras sustancias perjudiciales transportando los líquidos desde el espacio intersticial hasta el torrente sanguíneo

 Constituye la segunda red de transporte de líquidos corporales y forma parte del sistema circulatorio y del sistema inmunológico.

 El sistema circulatorio procesa unos 20 litros de sangre diariamente, de los cuales 17 litros son reabsorbidos directamente a través de los vasos sanguíneos. Los 3 litros restantes salen a formar parte del líquido intersticial, que es el líquido que se encuentra en los espacios que rodean a las células. Este líquido es absorbido a través de los capilares linfáticos, entrando al sistema linfático, y es entonces cuando recibe el nombre de linfa.

 Una de las funciones de nuestro sistema linfático consiste en procesar esos 3 litros restantes y devolverlos al torrente sanguíneo, por lo que conforma una red de drenaje que hace circular la linfa por todo el organismo recogiendo las bacterias, virus, desechos y, en general, sustancias nocivas para el organismo.

 Los ganglios linfáticos ejercen su papel de filtros y, una vez filtrada y purificada, la linfa regresa al sistema circulatorio.

¿CUÁLES SON LAS FUNCIONES DEL SISTEMA LINFÁTICO?

 Las principales funciones de nuestro sistema linfático son el drenaje del líquido intersticial, transportar las grasas y eliminar las sustancias no deseadas de nuestro organismo.

DRENAJE DE TODO EL LÍQUIDO INTERSTICIAL DEL CUERPO

El sistema linfático se encarga de recoger el exceso de líquido intersticial que se encuentra entre nuestras células y lo transporta a la sangre. También lo filtra y procesa para evitar que sustancias nocivas entren a nuestro sistema circulatorio.

ABSORCIÓN Y TRANSPORTE DE GRASAS

El sistema linfático absorbe y transporta la mayor parte de los ácidos grasos y grasas, como el quilo intestinal, desde nuestro sistema digestivo hacia el torrente sanguíneo.

DEFENSA INMUNOLÓGICA DEL ORGANISMO

El sistema linfático está repleto de linfocitos, que son células responsables de la respuesta inmune específica, reacciona frente a los antígenos (cualquier sustancia que haga que el cuerpo produzca una respuesta inmunitaria contra ella).

 Cuando el sistema linfático reconoce estas sustancias extrañas, comienza una reacción inmunológica que involucra la activación y el reclutamiento de una serie de células para la producción de anticuerpos.

 Por tanto, nuestro sistema linfático tiene la capacidad de reconocer y combatir sustancias extrañas y microorganismos perjudiciales para nuestra salud. Cuando no funciona adecuadamente, los líquidos se pueden acumular en los tejidos blandos causando hinchazón (Linfedema).

LAS DIFERENTES PARTES QUE COMPONEN EL SISTEMA LINFÁTICO

 El sistema linfático está compuesto por vasos linfáticos, órganos linfáticos, tejidos linfáticos y linfa.

LOS VASOS LINFÁTICOS

 Los vasos linfáticos son una red de conductos, de paredes muy finas, que conducen la linfa a través nuestro cuerpo. Se encuentran presentes en prácticamente la totalidad de nuestro organismo.

 Existen vasos linfáticos de diferentes tamaños que se comunican entre sí formando una red de drenaje completa unidireccional.

 La estructura más pequeña son los capilares linfáticos, que drenan hacia vasos colectores mayores y finalizan su recorrido en el conducto linfático derecho o en el izquierdo (conducto torácico), donde el líquido restante es reconducido al torrente sanguíneo.

 Los vasos linfáticos poseen unas válvulas que permiten la entrada pero no la salida, por lo que ayuda a formar ese flujo unidireccional necesario de abajo hacia arriba.

 Los vasos linfáticos, como vías de transporte, ayudan en la distribución eficiente de los linfocitos por todo el organismo.

 Cuando los vasos linfáticos se obstruyen, se produce una hinchazón conocida como Linfedema, que en su vertiente más grave puede llegar a provocar que el diámetro de una de nuestras extremidades doble incluso su tamaño, provocando dificultades y molestias en los pacientes.

LOS ÓRGANOS LINFÁTICOS

 Los órganos linfáticos se dividen en dos:

Órganos linfáticos primarios:

La Médula ósea
El Timo

Órganos linfáticos secundarios:

El Bazo
Los Ganglios Linfáticos

Órganos linfáticos primarios

 Los órganos linfáticos primarios fabrican linfocitos desde células progenitoras inmaduras.

 Una vez fabricados, los linfocitos viajan hacia los órganos linfáticos secundarios esperando a que éstos los activen para entrar en acción.

La Médula ósea

 La médula ósea se encuentra en el interior de nuestros huesos y se encarga de producir todas las células que componen la sangre a partir de células madre.

 Entre éstas, se encuentran los linfocitos, que son un tipo de leucocito (glóbulos blancos) de vital importancia para el sistema inmunológico.

 Existen principalmente dos tipos de linfocitos, los Linfocitos B y los Linfocitos T. Los primeros, maduran en la médula ósea antes de ser enviados a cualquier otra parte de nuestro cuerpo, mientras que los segundos viajan hacia el timo para madurar y desarrollarse allí antes de salir a enfrentarse a las amenazas.

 Nuestro organismo produce diariamente alrededor de 1000 millones de nuevos linfocitos.

El Timo

 El timo es un órgano vital tanto del sistema inmunológico como del sistema linfático.

En él se almacenan los Linfocitos T inmaduros provenientes de la médula ósea y los prepara para convertirse en células T activas, que ayudan a combatir las células infectadas o cancerosas.

 Sin el timo, tendríamos una inmunodeficiencia grave y una alta susceptibilidad a la infección de nuestro organismo.

Órganos linfáticos secundarios

 Los órganos linfáticos secundarios se encargan de iniciar la respuesta inmune de nuestro organismo frente a amenazas. Cuando la detectan, se encargan de activar las defensas de nuestro cuerpo.

 Los órganos linfáticos secundarios son el bazo y los ganglios linfáticos.

El Bazo

 El bazo está conectado tanto con el sistema circulatorio como con el linfático y es, también,  actor principal del sistema inmunológico de nuestro organismo.

 El bazo es el órgano linfático principal y más grande, tiene el tamaño aproximado de un puño cerrado. En su interior almacena tanto glóbulos rojos como linfocitos en una cantidad tal, que el organismo recurre a esas reservas ante una emergencia.
 
Es un gran filtro de la sangre y su ausencia o mal funcionamiento provocan deficiencias inmunológicas. Se calcula que tiene la capacidad de enriquecer la sangre hasta con un 70% más de linfocitos.

 Las principales funciones del bazo son la producción de células para combatir amenazas, entre ellas los linfocitos, y el filtrado de la sangre para eliminar partículas y células sanguíneas envejecidas como los glóbulos rojos.

Ganglios linfáticos

 Los ganglios linfáticos, también conocidos como nódulos linfáticos, son acumulaciones de tejido linfático que se interponen en el recorrido que hace la linfa a través de todos los vasos linfáticos.

 Están compuestos de folículos linfáticos, que son una agrupación densa de linfocitos. El tamaño y forma de los ganglios linfáticos es variable puesto que los folículos tienden a expandirse cuando se encuentran con una amenaza.

 En nuestro cuerpo tenemos unos 800 ganglios linfáticos que se encuentran repartidos por todo el sistema linfático a intervalos y, en general, no son fácilmente palpables.

 Son especialmente abundantes en algunas partes de nuestro cuerpo, teniendo forma de racimo en el cuello, las axilas, las ingles o el interior del tórax y del abdomen.

 La principal tarea de los ganglios linfáticos consiste en filtrar la linfa de bacterias o sustancias perjudiciales para nuestro cuerpo antes de regresar al torrente sanguíneo.

 Los ganglios tienen dos tipos de vías: Las vías aferentes, por donde entra la linfa al ganglio y las vías eferentes, por lo que sale del ganglio.

LOS TEJIDOS LINFÁTICOS

 Los tejidos linfáticos son redes de fibras formadas en su mayoría por linfocitos a través de los cuales traspasa la linfa.

 Cuando los tejidos linfáticos tienen una densidad de linfocitos importante, reciben el nombre de folículos linfáticos. Estos folículos, se encuentran principalmente en las posibles entradas de amenazas para nuestro organismo, como en las inmediaciones del aparato digestivo, el respiratorio o del urinario.

 El tejido linfático se puede encontrar bien estructurado, como en el caso de los ganglios linfáticos, o formando folículos linfáticos poco organizados conocidos como tejido linfático asociado a mucosas.

 El tejido linfático asociado a las mucosas (MALT, por sus siglas en inglés), forma parte de una mucosa, son agrupaciones de células linfáticas sin organización ni estructura.

 Las amígdalas, por ejemplo, son glándulas de tejido linfático que se encuentran en la parte superior de la garganta junto con las glándulas adenoides. Ambas se encargan de atrapar gérmenes que penetran por la boca o la nariz constituyendo la primera defensa de nuestro cuerpo en dicha zona.

LA LINFA Y SU IMPORTANCIA EN EL SISTEMA LINFÁTICO

 La linfa es un líquido que se mueve por la red de vasos linfáticos, similares a las venas y capilares del sistema circulatorio, a través de todo nuestro cuerpo. Atraviesa los tejidos para arrastrar las sustancias indeseadas ayudando a nuestro organismo a mantenerse en óptimas condiciones. Nuestro cuerpo genera unos 3 litros diarios que deben procesarse antes de regresar a la sangre.

 La linfa también transporta grasas absorbidas en las paredes intestinales, por lo que resulta imprescindible para la asimilación de grasas provenientes de los alimentos y es también partícipe de la respuesta inmunitaria frente a amenazas porque transporta linfocitos en su interior que atacan y destruyen microorganismos perjudiciales.

 La linfa transporta todo estos elementos a través de los vasos linfáticos, cuyos ganglios linfáticos actúan como filtros que ayudan a depurarla. Es por tanto, uno de los componentes con mayor importancia de todo el sistema linfático.

LA COMPOSICIÓN DE LA LINFA

 La linfa se compone principalmente de agua. Se genera a raíz del líquido intersticial o intercelular, es decir, el líquido que se encuentra entre las células.

 Su composición varía en función del lugar donde se analice y, en su origen, se parece mucho al plasma sanguíneo.

 La linfa contiene agua, proteínas y grasas que proceden de la absorción intestinal además de linfocitos (glóbulos blancos) y microorganismos como gérmenes, bacterias u otras posibles amenazas que suelen ser eliminados tras su paso a través del sistema linfático.

EL VIAJE CIRCULATORIO DE LA LINFA

 La linfa es absorbida por los capilares linfáticos que la drenan a conductos más gruesos, los vasos linfáticos. Éstos la conducen a través del cuerpo haciéndola atravesar ganglios linfáticos para que la filtren.
 A medida que avanza en su viaje, los vasos linfáticos se van volviendo más gruesos hasta llegar a los vasos colectores mayores: el conducto linfático izquierdo (o torácico) y el conducto linfático derecho.
 A diferencia del sistema circulatorio de la sangre, la linfa viaja en una sola dirección. Recorre todo el camino hacia arriba dirección al cuello, donde los vasos linfáticos acaban conectando con las dos venas subclavias y ésta regresa al torrente sanguíneo.

LAS ENFERMEDADES Y TRASTORNOS MÁS COMUNES DEL SISTEMA LINFÁTICO

 Las enfermedades y trastornos derivados del mal funcionamiento del sistema linfático suelen ser tratadas principalmente por médicos inmunólogos, aunque otros profesionales, entre ellos los fisioterapeutas, intervienen activamente en los tratamientos linfáticos.

 Las enfermedades más comunes debidas al mal funcionamiento de nuestro sistema linfático son las siguientes:

Adenopatía o linfadenopatía:

 Es una enfermedad en los ganglios linfáticos, aunque generalmente se utilizan estos mismos  términos para referirse a un ganglio linfático que se ha hinchado o inflamado, aumentando su tamaño original.

 Puede ser causada por una infección, una inflamación o cáncer.

 Entre las posibles infecciones se encuentran la faringitis estreptocócica, las heridas cutáneas infectadas, la mononucleosis, la tuberculosis o el VIH.

 En el caso de inflamaciones, pueden ocurrir como consecuencia de la activación del sistema inmune, como por ejemplo en el caso del lupus.

 Como el sistema linfático viaja a través del organismo, transporta también las células cancerosas que ha recogido por el camino. Cuando los ganglios linfáticos atrapan esas células malignas y no son capaces de eliminarlas, en ocasiones pueden acabar convirtiéndose en lugares donde se desarrollan los tumores.

Linfoma:

 Se trata de un tipo de cáncer cuyo origen se produce en los tejidos linfáticos cuando los linfocitos se multiplican sin control.

 Existe el linfoma de Hodgkin y el linfoma no Hodgkin, siendo el segundo el más común de los dos.

Enfermedad de Castleman:

 Esta enfermedad se produce cuando un grupo de trastornos inflamatorios causan el agrandamiento de los ganglios linfáticos.

Se parece mucho al linfoma y suele ser tratado mediante quimioterapia.

Linfedema:

 El linfedema es el nombre de una enfermedad donde aparece una hinchazón provocada por la obstrucción o el bloqueo de los conductos linfáticos,  impidiendo el paso de la linfa.

 Es muy frecuente la aparición del Linfedema como consecuencia de una intervención oncológica, como la cirugía o la radiación, sobre los ganglios linfáticos de la axila en mujeres afectadas con cáncer de mama.  

 En Mimar Clínica de fisioterapia disponemos de los tratamientos más eficaces para abordar esta patología, como el drenaje linfático manual, los vendajes compresivos, la presoterapia o el Método Godoy para ofrecer a nuestros pacientes las mejores alternativas para un correcto tratamiento del linfedema en Valencia.  

Linfangitis:

 La linfangitis es la inflamación, generalmente provocada a raíz de una infección, de los conductos linfáticos.

Linfangiomatosis:

 Se cree que la linfangiomatosis es el resultado de una mutación genética. 

Involucra múltiples lesiones o quistes formados en los vasos linfáticos.

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